Sí o no al Software Libre en la Escuela

Mi compañera Alejandra Parada me hizo llegar esta nota http://www.xarxatic.com/el-software-no-tan-libre-en-los-centros-educativos/de Juan José de Haro, un colega español, pidiéndome opinión. Intentaré darla de la manera más clara posible aunque es probable que esta entrada sufra muchas modificaciones hasta que logre decir lo que deseo. Vamos por ello entonces!

Desconozco la experiencia que haya tenido Juan José con el SL. Esta claro que una institución educativa toma decisiones  sobre el software a utilizar de manera unilateral sin consultar las necesidades de sus docentes. En ese caso, la pregunta que debería hacerse es, ¿tienen las autoridades escolares consultar estos temas con los docentes? Creo que este tipo de decisiones son parte de la Política Educativa y, por lo tanto, trascienden las puertas de las aulas. En el caso de España, hasta donde sé,  cada región tiene autonomía de decisión sobre este tema.

La migración, en muchos casos está relacionada con el costo de los programas. Si uno desea adquirir una suite ofimática privativa deberá desembolsar una suma de bastante importante que podría utilizarse en otras cosas. Utilizando SL se tiene una gran variedad de posibilidades a la hora de buscar una herramienta para editar una presentación de diapositivas, algunas son más atractivas que otras o brindan más herramientas específicas (como ser la exportación a formatos de video). Creer que el único editor de diapositivas que existe es Impress es desconocer todo un mundo.

Como docente que utiliza Software Libre desde hace muchos años, debo decir que el mayor inconveniente que he tenido ha sido el tiempo que me sobra por no tener que estar pensando en actualizar el antivirus, pasar el antispayware  o reiniciar la máquina porque “se puso lenta como tortuga vieja”. Mi máquina puede estar encendida días y días…

Ahora bien, ¿por qué es tan bueno comprar software privativo y es malo instar a nuestros alumnos y colegas a usar aplicaciones análogas libres que tienen el mismo potencial? En caso que se estuviera obligando a usar determinado software libre, cuando hay otros de similares características pero que al docente le resulta más cómodo, coincido en que la institución debe estar abierta a otras posibilidades.

Pero, en ambos casos, lo importante no es la aplicación en sí misma. En definitiva, poco importa que software se utilice si se prioriza la reflexión sobre su uso. Si nos cerramos al uso de un sólo programa privativo, estaremos cercenando la posibilidad de ver el mundo un poco más grande de lo que parece ser. Y eso… no es poco.

El otro día comentaba con alguien de la comunidad Ubuntu-Argentina respecto de los cambios que veía en la distribución en las versiones posteriores a la 8.04 LTS y se me ocurrió plantear que, de seguir así, se transformaría en una distribución, no sé si privativa pero sí restringida. Las versiones posteriores a la  8.04 tiene dificultadas para ser instalada en máquinas que venían funcionando bien con esa versión. ¿A qué se debe esto? ¿Por qué no sucede lo mismo con Mandriva o Open Suse? Evidentemente se modifican cosas que provocan el no reconocimiento del hardware (estamos hablando de equipos Pentium IV y Dual Core 2.4, o sea, máquinas que no superar los 6 años en el mercado. Para Ubuntu, ya son viejas. ¿Esto no es lo mismo que hace el Sr. de las ventanitas?

Nos obligan a consumir hardware cuando no es necesario. Y lo peor es que, de seguir así, la chatarra electrónica se convertirá en uno de los principales enemigos de este planeta.

Ahora a dormir, ya es tarde…

 

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