Cuatro Mujeres…

Esta mañana me descubrí, camino a la escuela, pensando en qué mujeres me inspiran como espejo. Sin dudarlo…

Mujer 1

…la primera que apareció en mi mente fue “la Beba”.

La Beba es mi madre. Con sus 86 años añora las tabas engrasadas de antaño que le permitían caminar Buenos Aires con libertad. Este verano fue mi sostén después de una intervención quirúrgica. Desde los 16 años, momento en que vine a la gran ciudad, no había tenido la oportunidad de ser cuidada por “mi mamá”. Esa mujer, con toda su vida bien vivida, me regaló tres semanas de cuidados y mimos como si tuviese 10 años nuevamente.

De ella aprendí a ser libre, a tomar decisiones sin consultar a nadie y adquirí esa extraña manera de rezar sin creer demasiado… También aprendí de la culpa cristiana que nos hace vulnerables a cualquier cosa, esa necesidad de que todos sean felices y no poder disfrutar de la propia felicidad. Pero esas cosas son tonterías a la hora de sentir la vida que ella tiene encima, de todo el amor que brindó y recibió, de lo mucho que la quiero y la plenitud de mirarla a los ojos y decírselo fundida en un abrazo.

Mujer 2

La segunda mujer que cayó en la redada no tiene tiempo cronológico, está más allá de él. Se jacta, con una sonrisa de oreja a oreja, de haber descubierto el Software Libre muy entrada en su adolescencia 🙂 La conocí en el Flisol 2008 cuando los compañeros de Gleducar me pidieron que diera una charla. Cuando llegué a la UP, me presento ante lukio quien se encargaba de las charlas, era la primera vez que nos veíamos. Y muy orondo me dice: – ¿Tenés notebook? Yo, sin ponerme colorada y mostrando mi pendrive le respondí: – Tengo mi charla aquí. Desde atrás, una señora muy linda me tranquilizó diciéndome que me prestaba su máquina. Esa hermosa señora era “la Tía MEC”. Creo que ese día tuve no más de cuatro oyentes con los que charlamos largamente.

En el transcurso de estos años, he disfrutado de compartir con MEC algunas charlas y viajes. De ella me quedo con las ganas de vivir, la sonrisa y la elegancia con la que anda por la vida. Charlar con ella es un disfrute, siempre es de igual a igual. No importan los años ni lo andado, todo tiene la frescura de ser el principio. Además, tiene un sentido del humor espectacular.

Mujer 3

Esta es una mujer luchadora. Ya no recuerdo en qué situación la conocí y poco importa. Marcela es el reflejo de quien lucha para superarse, una de las pocas personas que despiertan en mi el asombro cada vez que la veo porque siempre está diez pasos más allá de donde antes estaba. Nada la detiene. Comenzó estudiando en el SanCa con el querido Javier Castrillo y hoy trabaja con adolescentes, capacitándolos en Software Libre. Tiene una mirada clara y siempre palabras de aliento para dar. Nunca conocí alguien que, en tan corto plazo, haya logrado ver la vida desde otro lugar como ella.

Mujer 4

El encuentro con Simone fue buscado. Había intentado varias veces, de manera infructuosa, leer “La Náusea” cuando me dije: – Si no puedo leer a este tipo, ¿por qué no hago otra cosa? Así fue como leí “La mujer rota” en un momento de mi vida en el que comenzaba a reconstruirme de los pedazos que habían quedado. Ese libro hizo clic en mi cabeza y se desparramó por todo lo que soy. En cada una de sus novelas me veía en un espejo, releía párrafos enteros, los subrayaba con colores, me los guardaba en mi mala memoria para preservarlos del olvido. Y sí, nada más irrefutable que decirse… “No puedo no ser lo que soy. Pero así como soy, te amo”.

Epílogo

Y si, en definitiva, estas cuatro mujeres a quienes miro/admiro, van muy bien con esa frase. Fueron y son lo que son. Y con eso caminaron y caminan la vida. Yo las miro de reojo, ellas saben que las miro… sólo para copiarme un poquito de cada una para ser quien soy.

Foto Madalenas obsequiadas a las mujeres de la Escuela 6 por un papá de cooperadora

Madalenas obsequiadas a las mujeres de la Escuela 6 por un papá de cooperadora

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Una Respuesta a Cuatro Mujeres…

  1. marce dijo:

    Gracias Euge por tenerme aunque sea en un rinconcito en tu vida… te quiero un montonazo… Todas las mujeres tenemos guerreras dentro nuestro, Dios nos hizo así, por el rol que teníamos que desempeñar en la vida, pero el afecto que llevamos dentro, es un trabajo diario de cada una y a vos te dió una cuota de más.
    Besototessss

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