Caminos y encrucijadas

Las parejas ya no perduran en el tiempo simplemente porque nuestras vidas cambian de manera constante. No estamos simbiotizados con el otro y, por lo tanto, cada uno sigue su camino. A veces esos caminos son paralelos y se tocan de cuando en cuando sin generar conflicto. Otras, se cruza una encrucijada y se sigue de largo. Es ahí cuando se debe tomar la decisión: permanecer y o volver a nacer. En el otro, a veces morimos y es en ese devenir del fallecer en donde más cuidado debemos tener. Si no le tememos al devenir, nos bajaremos del rumbo que ya no es el correcto para buscar un nuevo camino. Para llegar a esto se requiere de una fortaleza de la que, por lo general, se carece. Y así es como muchos quedan sumidos en la mediocridad y el conformismo de lo conocido.

Pero… ¿qué es lo conocido? Lo conocido se traduce en aburrimiento, falta de deseo y cansancio. Lo desconocido no sabemos qué es y por eso mismo genera incertidumbre y a veces atrapa.

Antaño, las parejas no eran parejas sino matrimonios. Se los pensaba como algo para toda la vida y de lo que no se podía salir. Ergo, había que sostenerlo de la mejor manera posible. Hoy en día hay una pareja para cada etapa de la vida. En determinados momentos, son solo necesarios los compañeros con los que se comparten buenos momentos. En otros, la necesidad pasa por un compañero con quien se pueda compartir absolutamente todo. Y, seguramente, existirá un momento en el que el deseo se diluya y solo quede el compañero que necesitamos para darnos la mano y llegar al final del camino.

Lo importante de todo esto es saber qué momento está pasando cada uno y desde ahí mirar alrededor para cruzarse con la mirada del otro que, seguramente, está buscando algo similar. El problema es que muchas veces nos ocultamos detrás de los muros para que no nos vean o de espejos que distorsionan nuestra imagen y es allí donde nos perdemos…

Sin embargo… yo lo sigo buscando…

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5 respuestas a Caminos y encrucijadas

  1. Roberto dijo:

    Brillante, Eugenia, que buen relato. Muy preciso, con muy acertadas visiones de lo que (nos) pasa en realidad.

  2. Excelente profe…. como evidencia las relaciones afectivas.
    No conocía ese “lado” suyo….

  3. HeCSa dijo:

    Hace mucho tiempo leí en una revista Humor algo que me gusto mucho. Era una historieta que se llamaba “Pizza o alcauciles”.
    Trataba de la charla entre dos amigos, divorciados ambos, que decían que la pareja era como una pizza.
    Al principio es rica, llena de condimentos, caliente. Luego se va enfriando, y cada vez encontrás menos queso.
    Al final llegás al borde, que es duro, no tiene ni siquiera sal, y muchos, como era el caso de ellos, directamente deciden dejarlo.
    Mientras que decían eso, se toparon con una pareja de ancianos, aún casados, que se miraron a los ojos, y dijeron que la pareja era como un alcaucil.
    Porque al principio las hojas son duras, tienen poca carne, y hay que esforzarse para sacar alimento. Pero cuando se sigue con ganas, se comienzan a saborear más las hojas. Cada vez son más carnosas, más tiernas.
    Y al final de la vida, siempre se llega al corazón.

    Besos, Euge!

    HeCSa.

    • clarisa dijo:

      las 2 caras de la misma moneda. yo me quedo con la segunda. tiene que ver con la experiencia de cada uno.

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