¿Dónde están los buenos aires?

Esos buenos aires que…

me hicieron disfrutar alguna vez a Spinetta totalmente gratis en las Barrancas de Belgrano,

donde por primera vez vi a la gente del Transcavile llenando de risas el Dock Sud,

que dejaban “La Academia” abierto hasta que el sol comenzaba a iluminarlas calles para que yo tomara el 86  con tranquilidad,

esos buenos aires que, en las noches de verano, se llenaban música (y de la buena).

Algunos hablan de Buenos Aires como si fuese una mujer. Si así fuera seguramente estaría compartiendo mi furia por el frío que pasamos en las escuelas con los chicos que, desde hace tres años, no ven un pedazo de carne en el plato ni dibujado y en las que cada vez hay menos maestros. Eso si, cada escuela tiene su pizarra digital que se usa de cuando en cuando, y cada niño recibirá una netbook…

Pero parece que nadie entiende, querida Buenos Aires, que antes de entregar una máquina los chicos tiene que tener la pancita llena y no sólo de fideos y arroz.

Ojalá, querida, que podamos recuperarnos del abandono al que nos han echado, aunque pareciera que al 47 % sólo le importan las nuevas luces y las veredas de cemento.

Yo no pierdo la ilusión de volver a caminarte de la mano de ese gran amor que aún no me encontró.

Noche gris en Buenos Aires y no es por las cenizas…

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