Tabla o castillo de números

En mi escuela tengo la suerte de tener una pizarrita magnética con la tabla para armar el “castillo de números” y más tarde la tabla pitagórica. Las tarjetas magnéticas se perdieron. Armé unas nuevas impresas en cartulina con imanes de propaganda que trajeron los chicos. Quedaron muy bien. Dejo el archivo y espero que le sea últil a alguien. Está armado como para pegar las hojas entre sí y armar el castillo completo para quien lo necesite como cartel. El lunes subo alguna foto para que vean como quedó la pizarra renovada.

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Un Clic e Internet Segura

Esta es una de las tantas anécdotas que vengo coleccionando en mi vida de maestra. La escribí hace dos años, más o menos para esta época y la compartí con un pequeño grupo de amigos. Había olvidado que estaba esperando como borrador para publicarla en el blog. Es más, acabo de darme cuenta los borradores superan en número a las entradas publicadas jajaja Este acaba de transformarse en publicada.
Espero que lo disfruten tanto como yo en ese momento. Eu

Como todos ustedes saben soy amante de Clic desde el día en que lo vi
por primera vez y he dedicado semanas enteras en descubrirlo, en
franquear sus barreras, en pedirle más de lo que puede y, para mi
gracia, que me dé lo que yo buscaba.

La semana pasada armamos el 100 con mis peques de 2° grado y el día
viernes los llevé al laboratorio a trabajar con un paquete que me
encanta porque es enteramente mío: “La familia del 100”. Me importa poco
si mis pibes aprenden más o menos Informática, aprenden a pensar, a
desafiarse y a no mentirse leyendo sus informes. Fue una experiencia
gratificante pues era la primera vez que lo iba a usar completo. La
respuesta de los chicos me lo dijo todo… “¡Está buenísimo Se!”,
“¡Cuántos trabajos tiene!”, “¡Mirá! ¡Tiene la maquinola!, “Esto sí que
es difícil”… y así fue como les conté que ese paquete estaba en Internet.

Hoy, cuando entramos al aula, recordé que no habíamos escrito en el
cuaderno sobre la visita al laboratorio para trabajar matemática. Nos
pusimos a charlar sobre el paquete y uno de mis peques levantó la mano y
dijo: Se, yo te busqué en Internet y… ¡me salió una mujer en bombacha!

Ese comentario me llevó a hablar sobre la navegación segura y a
explicarle que había programas que los iban a proteger y dejar navegar
tranquilos. Escribí el nombre del programa (Naomi) en el pizarrón y les
dije que lo conversaran con los papás, que era muy importante instalarlo
en sus máquinas en casa para no encontrarse con cosas que no buscaban.
Uno de los chicos preguntó: ¿Qué hace ese programa? La respuesta la dio
mi buscador cibernético: Seguro que cuando hay una página que no es para
chicos aparece un cartel que dice “A esta página no se puede entrar”. Me
quedé pasmada con la reflexión… sólo tiene 7 años. Acto seguido les
anoté la dirección de ArgenClic y les expliqué como llegar a donde
estaban los paquetes.

Después de reírme toda la tarde con mis compañeras por lo acontecido, le
propuse a mi dire armar un cd para mis chicos con programas GNU y Clic
para que todos, hasta los que no tengan Internet, puedan disfrutarlos y
le pareció una buena idea hacerlo.

Llego a casa, reviso el correo y me encuentro con el siguiente mensaje
de la mamá de una de mis nenas:
felicitaciones y gracias por tu dedicación. estuvimos trabajando con el
paquete de la familia del 100.
un abrazo

He recibido algunos mensajitos agradeciendo el trabajo que he realizado
con Clic pero este me dejó sin palabras.

De algún modo debo agradecer a nuestro querido Clic lo que soy hoy
porque si, en alguna medida, hoy me dedico a la Informática es por todo
lo que aprendí a partir de descubrirlo. Somos la suma de lo que hacemos
y vivimos. Algunos de los que hoy están recibiendo este mensaje me
conocieron a través de Clic y saben cómo soy y lo que pienso. Cosas como
la que me sucedió hoy hacen que valga la pena haber trabajado tantas
horas desde aquí.

Gracias por estar del otro lado.
Euge
PD: Pongan “maria eugenia” en Google… jajajaja

Mientras bailas

Sería capaz de cantar
todita la noche pa’ verte bailar.
Mientras canto voy bebiendo
el aire que dejas al pasar.

Aroma de tu pollera
guarda en mi guitarra para alcanzarte.
Yo te abrazo y la zamba
me roba los ojos para mirarte.

Sería capaz de pedirle a la luna
que baile a tu alrededor
pero le quitarías la luz
sin luna no hay zamba y mi corazón
sin zamba ya no podría
cantarte vidita lo que siento.

Sería capaz de volar
todita la noche con tu pañuelo,
palomita de tu mano
que se escapa y viene a mi pecho.

Milagro de toda zamba
no hay nada que brille como tu cuerpo
cuando bailas tu mirada
alumbra la copla de mi deseo.

Sería capaz de pedirle a la luna…

“Los Coplanacu” no podían haberle puesto palabras más hermosas a esta zamba. Es imposible escucharla, entrecerrar los ojos y deslizarse sintiendo la mirada que nos recorre…