Empanadas de queso!

El sábado festeja su cumpleaños un artista que aprecio mucho. Fui invitada a pasar por su casa a festejar su natalicio. Obviamente realicé, mensajero instantáneo mediante, la pregunta de rigor: ¿Llevo algo? ¿Dulce o salado? La respuesta era de esperar… COMIDA!!! Y ahí comenzó el periplo. ¡Qué cocino! ¡Oh! Definitivamente, libar a Baco es mucho más fácil. Se compran una deliciosas uvas envasadas y listo. Pero, tratándose de alimento, no es suficiente con que sea sustancioso, tiene que ser adecuado, pensado y querido. Cuando se piensa en cocinar para aquellos que están dentro de nuestro entorno subjetivo el sólo hecho de hacerlo ya es agasajarlos.

Comer es fácil. Planificar qué cocinar es bastante complicado. Ninguna empresa es menos grata que cuando, después de desayunar, alguien nos dice: Yo cocino pero vos pensá qué. Esa frase es como si nos pusieran adelante de un abismo en donde ningún plato nos entra nisiquiera por los ojos.

Extrañamente no fue lo que me sucedió esta noche. Estaba cenando cuando la imagen pasó delante de mis ojos: una enorme bandeja con empanaditas de queso rociadas con semillas de sésamo que comí en el cumple de una alumnita hace muchos años. Lamento no recordar su nombre ni el de su abuela que, después de deleitarme esa tarde con sus delicias me mandó una bandeja para mi junto con la receta.

La magia de la web hizo que con seis palabras “cocina judía recetas empanadas de queso” encontrara varias recetas parecidas pero no, no son aquellas que, con manos de abuela, hicieron para mi hace ya… ¿cuántos años?

Ojalá encuentre la receta, sería perfecta para este artista 🙂