Instalando Huayra

Ayer me junté con mi amiga Iris Fernández a instalar Huayra en su máquina de trabajo. Cuando vi el trabajo terminado me enamoré del entorno de escritorio. Llevo dos meses renegando con el nuevo Gnome que no me resulta operativo así que esta mañana puse manos a la obra y lo instalé en thiama, una EeePC 1000HD, mi compañera inseparable.

Thiamat tenía instalado un Debian Wheezy 7 con tres particiones: sistema operativo, home y área de intercambio. Me resultó muy interesante que el instalador brinde la posibilidad de realizar el particionado manual ya que eso simplificó la tarea. Si bien hice un backup, pude levantar el home sin mayores dificultades al momento de la instalación.
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Una vez concluída la instalación me ocupé de hacer algunas cosas para dejar a thiamat un poco más mía 😛

1- Levantar el home que tenía anteriormente
Para poder levantar el home anterior hay que crear un nuevo usuario con el mismo nombre que teníamos así no se producen problemas de permisos.

– Ir a Sistema-Administración-Usuarios y grupos
Observación: En Tipo de cuenta seleccionar Administrador
– Cerrar la sesión alumno e ingresar con el nuevo usuario.

2- Instalar Mozilla Firefox
Antes de instalar Mozilla buscar la carpeta de configuracion y haciéndola visible. Para ello:
– Ingresar a la Carpeta Personal
– Ir al menú Ver y tildar la opción Mostra archivos ocultos.
– Buscar la carpeta de configuración (.mozilla) y remombrarla quitándole el punto (mozilla)
Observación: En cualquier distribución GNU/Linux el punto antes del nombre de una carpeta o archivo hace que éste, automáticamente, se oculte).
– Descargar firefox-l10n-es y firefox desde http://packages.linuxmint.com/list.php?release=Debian
Observación: Si bien los instaladores pertenecen a otra distribución prefieron no agregar los repositorios sino solamente instalar lo que necesito. Me parece menos contaminante 🙂

– Ejecutar Mozilla por primera vez y luego cerrarlo.
– Ingresar nuevamente a la Carpeta Personal, y reemplazar el contenido de la carpeta .mozilla (que se vuelve a crear automáticamente al ejecutar por primera vez el programa), por el que guardado en mozilla.
A iniciar el navegardor tomará todas las configuraciones que teníamos anteriormente.

3- Cambiar la contraseña de root
Ver el tutorial en http://demasiadoalup.com.ar/?p=1185

4- Cambiar el nombre al equipo
Ver el tutorial en http://demasiadoalup.com.ar/?p=1199

Lo único que no pude hace fue eliminar el usuario alumno de la máquina. Al hacerlo luego no podía llegar al escritorio, me daba unos carteles de error que aún no pude resolver. Lo dejaré para más adelante porque seguramente encontraré más cositas para hacer.
Pantallazo

 

Entonces…¿me repite la pregunta?

El siguiente artículo fue publicado en TuxInfo #58, correspondiente al mes de mayo. En Tuxinfo #59 se publicó un nuevo artículo titulado “Por suerte soy root” – o la increíble experiencia de reconstruir un Debian desde las cenizas. Los invito a descargar las revistas y disfrutar de su contenido.

Descargar Tuxinfo #58
Descargar Tuxinfo #59

Entonces…¿me repite la pregunta?

Quizás una de las cosas que creo me diferencia como maestra de las que tuve en mi infancia, es la posibilidad de dar explicaciones a mis alumnos más allá de lo imaginable. Los docentes de antaño se sentían perturbados ante una posible pregunta que no tuviera respuesta. La no respuesta implicaba ponerse a la padel alumno a quien debía enseñarle el camino, mostrarle lo que no estaba visible. Como alumna, era frustrante no poder preguntar porque no había respuestas para mi del otro lado. Recuerdo una maestra que nunca logró entender mi dificultad para memorizar las tablas de multiplicar y a quien debía engañar aprendiéndolas para luego, simplemente, olvidarlas.

Por algún extraño motivo, nunca tuve temor a la no­ respuesta porque soy una convencida de que el rol del maestro hoy en día no es enseñar a sumar, restar, leer o meramente escribir. Hoy un maestro es quien busca y ayuda a encontrar esas respuestas transformándolas en una construcción compartida. Y cuando se construye es imposible no involucrase desde la más profunda subjetividad. Un maestro enseña sólo aquellas cosas que conoce y se encuentran dentro de su entorno subjetivo, cosas de las que está plenamente convencido y que comparte con pasión.

Trabajo como facilitadora pedagógico digital y como maestra de 3° grado en escuelas dependientes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y, desde ambos roles, me encuentro en permanente relación con los llamados “nativos digitales”. En términos de nativos e inmigrantes digitales, mis alumnos serían nativos, nacieron y crecieron con la tecnología a su alrededor, analizan la realidad en forma no lineal y pueden hacer varias cosas al mismo tiempo. Sin embargo, tienen un problema: una maestra que es inmigrante digital, que trata de entender el mundo en el que se mueven , mostrándoles todo lo que no ven y que , de uno u otro modo, se están perdiendo. A esto se le suma un agravante, es una mujer apasionada por el Software y la Cultura libre.

Para muestra solo hace falta un botón

Al comenzar el año, mis peques insistían en preguntar cuando empezarían a usar las netbooks. En períodos de conocer al otro, lo que menos necesitamos es la mediación de una máquina y fue por eso que llegamos invictos al mes de abril. Ya habiendo medido las distancias mutuas correspondientes, trajeron sus nets al aula. Desde el fondo, uno me preguntó: ­Sé, ¿vamos a usar Ubuntu? Lo miré desconcertada y le dije: ­ ¿Ubuntu? Y me respondió: ­ Sí eso otro que tienen las nets. En ese momento caí en la cuenta de que quien hablaba era el hermano de un exalumno mío. En diciembre de 2011 había puesto a punto el Debian que traen las máquinas entregadas por el Gobierno de la Ciudad (dicho sea de paso, ese Debian merecería una nota entera), y lo había acompañado ese día poniendo en orden también su máquina. O sea, llevaba un año y medio usando Debian solito. Al instante saltaron otros tres peques contando que usaban distintas distros GNU/Linux en sus casas. La suerte estaba echada, ellos marcarían el camino.

Si hay algo que admiro de los “nativos digitales” es la capacidad que tienen de pasar de un sistema operativo a otro pensando sólo en las ventajas que le ofrece la posibilidad de elegir. Si un programa es fácilmente configurable en Debian, ¿por qué usarlo en Windows donde no encuentro mi trabajo después? Si puedo navegar con rapidez, ¿por qué voy a tolerar no poder hacerlo?

La idea del “No quiero esperar, lo quiero ya porque si espero se me va”, quizas sea algo incomprensible para personas de más de 30 años. Esa cosa que tiene la inmediatez… que nos parece tan insensata…

Pero en el fondo tienen razón. En un mundo donde todo ocurre tan vertiginosamente, la única manera de desacelerar es cambiando con la misma rapidez, regulando el tiempo según las propias necesidades y eso es, ni mas ni menos, lo que los chicos encuentran al usar un sistema operativo libre. No hay ventanas preguntando cosas incomprensibles cuando instalo algo, el tiempo es el que demoro en hacer un clic.

Muy distinta es la actitud de un adulto sin deseo. Abre un navegador, lo mira, espera, se toma en par de mates, que sigue esperando hasta que por fin algo aparece “un algo” en la pantalla. Cuando los miro de lejos no entiendo como pueden estar dispuestos a malgastar de ese modo su tiempo en esperas que solo conducen a tiempo malgastado. Lo peor de todo es que ante la mínima posibilidad de cambio se les eriza la piel y su NO es un NO rotundo. Pero la justificación es más terrible todavía y es frecuente escuchar frases tales como: “A mi no me cambies nada porque sino no lo entiendo” o “no me vengas con esas cosas raras que después no encuentro nada”.

Después de muchos años de descreer del concepto de nativo digital asumo que existen aunque no son lo que muchos creen. No lo saben todo pero tienen deseos de aprender. No les importa si es fácil o difícil, si es mejor lo toman. Son críticos y sinceros, no esperan la perfección mientras les permita llegar a su objetivo. Conviven con gadgets y están conectados al mundo con un clic pero desconocen lo que hay del otro lado.

Y en medio de todo esto aparezco yo, una maestra inmigrante digital tardía que lleva sólo 12 años al lado de una computadora, la mitad de ellos como hacktivista del Software Libre. ¿Bicho raro como pocos? Sí, así es. En definitiva, ser este bicho raro, marca la abismal distancia entre la maestra que soy y aquellas que otrora tuve que padecer. Para mi las preguntas son puertas que abren más preguntas, los errores pasillos que conducen a alguna respuesta y el conocimiento una construcción colectiva que crece día a día junto con mis peques.

Entonces… ¿me repite la pregunta?

“Digital Natives, Digital Immigrants”de Marc Prensky en “On the Horizon”, MCB University Press, Vol. 9 No. 5, October 2001